por Generosa Lombardero | Ene 21, 2015 | Blog
«Mi hija necesita autoestima pero no quiero que sea una egoísta»
Esta frase sacada del contexto da mucha información pero lo que quiero destacar hoy es la confusión que existe entre ambos términos. Esta ambigüedad, propiciada por la educación, hace que seamos reticentes a querer saber más sobre cómo amarnos a nosotros mismos y es muy habitual que cuando se comienza a hablar de autoestima enseguida se alce una voz, será la de la conciencia, que la identifica con el egoísmo.
Me parece apropiado aclararlo para poner en su lugar cada cosa y que la autoestima se vaya posicionando donde favorablemente le corresponde.
La Rae define el egoísmo como el «inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás». Podemos completar con esta definición la que da de la autoestima: «valoración generalmente positiva de uno mismo»…que hace atender preferentemente el interés individual o personal para así luego poder asistir de manera amorosa a los demás.
Cuando ejercitamos la autoestima y el valor propio…
* Nos hacemos cargo de nuestra vida y dejamos de hacernos cargo de otras que no nos corresponden.
* Usamos nuestro poder de decidir y elegir, expresando lo que realmente queremos.
* Somos íntegros con nuestros propios pensamientos y los llevamos a un lugar importante…porque son nuestros.
* Entendemos la vida como algo más fácil que pensar como piensa otro o como pensará sí…
* Comprendemos la vida como el aprender a ser uno mismo sin tener que actuar para…
* Nos sentimos mejor porque la confianza es la mejor aliada del Yo mismo y hace que todo mejore.
Cuando practicamos la autoestima absolutamente TODO se coloca en el lugar adecuado. En el lugar que le corresponde cuando la vida se estima. La salud, el trabajo, las relaciones sociales, la pareja, la familia, la prosperidad económica…son parte de ese TODO que se beneficia cuando nos acompañamos de esta inmejorable amiga que es la autoestima.
Lejos de ser egoísta o padecer de narcisismo, hace ser merecedor de lo bueno para extenderlo, como un manto, hacia los demás.
Aclarando las cosas desde el amor.
por Generosa Lombardero | Ene 17, 2015 | Blog
Esos momentos de la vida en los que tratamos de evitar emociones y sentimientos que nos molestan e intentamos cosas diferentes para evadirnos de ellos.
Tal vez conozcamos gente nueva (nuevas relaciones), vayamos a lugares diferentes (vacaciones), compremos cosas diferentes (coche, ropa, casa) o inventemos un nuevo cuerpo (dieta, lifting) para cambiar lo que sentimos por dentro.
Cuando esto no funciona, pasamos a otro nivel: las adicciones. (azar, drogas, alcohol, compras, aparatos electrónicos, porno…etc)
Son momentos efímeros en los que se elimina ese molesto sentimiento interior. Tendemos a asociar ese elemento externo a la desaparición de nuestro malestar y como nos hace sentir bien, nos gusta. El problema está en que cada vez necesitamos más de lo anterior para conseguir esa experiencia estimulante y comprobamos que cada vez dura menos en el tiempo. Creemos que lo exterior nos producirá el cambio.
Ya que tenemos esa tendencia a la adicción ¿porque no nos hacemos adictos a lo positivo, a lo que nos hace sentir bien, a la autenticidad?
Eliminar la distancia entre quien somos y quien aparentamos ser es nuestro desafío mayor.
¿Vivimos siendo quien realmente somos?
El cambio empieza en nosotros…siempre, desde el amor.
por Generosa Lombardero | Ene 14, 2015 | Blog
Todo necesita tiempo.
Queremos llaves mágicas que abran las puertas hacia lo que necesitamos pero el cambio instantáneo no existe.
El pensamiento positivo no es sólo una filosofía, es una forma de vida. Necesita actitud y actividad envueltas amorosamente por la disciplina y eso es lo que da resultados. En un tiempo razonable se obtienen avances que se pueden medir.
Es como ir al gimnasio: en dos días no consigues nada pero si día tras día sigues esa rutina, al cabo de un año…»voilà», tu cuerpo ha cambiado. Para ello hay que enfocarse en el ahora, actuando en el momento presente sin perder de vista el objetivo final.
La disciplina mental es el comienzo, alimenta el proceso de transformación y se convierte en una espiral ascendente: cambia tu humor, cambia tu salud, cambian tus relaciones, cambia el estar en familia, cambia el trabajo….cambia la vida.
¿Quieres que tu vida cambie?
Disciplina, aprendizaje sutil desde el amor.
por Generosa Lombardero | Ene 11, 2015 | Blog
La persona que vive en armonía consigo misma, puede coexistir de manera equilibrada en la sociedad que la rodea. Pero sin esta capacidad se producen conflictos que llevan a las personas a tensiones y desequilibrios.
Hablamos a diario de estrés y es una muestra de nuestra incapacidad para tratar estos conflictos de manera adecuada.
El estrés en dosis bajas es vital para un sistema autorregulador operativo. En cambio mantener un estrés crónico conduce a la enfermedad porque el organismo segrega adrenalina y cortisol, esto hace que se mantenga en el tiempo una respuesta constante de lucha o huída.
La adrenalina provoca que, entre otras cosas, se mantenga la musculatura en tensión lo que provoca contracturas frecuentes; hace que la respiración no sea la adecuada y que aparezca una sensación de miedo casi permanente.
La segregación de cortisol conduce a la «inhibición del apetito de los glóbulos blancos» y con ello a la disminución de la capacidad defensiva. La consecuencia de una estrés duradero es una inmunodeficiencia. Las bacterias y los virus ya no pueden ser destruídas de manera eficaz y el cuerpo no consigue defenderse de los ataques.
Mantenerse en armonía y vivir en calma es algo que se puede aprender, es un aprendizaje sutil.
¿Vives en armonía o en estrés? ¿Qué predomina en tu vida?
por Generosa Lombardero | Ene 6, 2015 | Blog
Hay cosas que pertenecen al pasado y seguimos llevando encima: unas creemos que son triunfos y otras pesadas cargas; en realidad no hay distinción entre ellas. Todas forman parte de nuestra mochila.
Puede ocurrir que el saco pese tanto que nos cueste caminar y a algunos hasta les impida moverse.
Lo que llamamos cargas son aquellas cosas que nos han pasado y que consideramos como desgracias, aquello que nos ha dejado marcados porque creemos que lo hicimos mal, que nos equivocamos o sentimos que nos no lo merecíamos y no llegamos a comprender por qué tuvo que ocurrirnos a nosotros.
Lo que consideramos triunfos es aquello que hemos sido y ya no somos. Aquello que por el hecho de no serlo ahora nos hace sentir tristes. Es aquello que nos impide vivir en el presente, en el aquí y el ahora, porque nos ancla en el pasado haciéndonos infelices por lo que tuvimos y ya no tenemos, ya sea juventud, belleza, amor, poder, fama o medallas y muchas cosas más.
Puede que haya cosas en el pasado a las que todavía no has encontrado un sentido y aún te preguntas por qué tuvo que pasarte algo así. Pero el por qué no es importante. Si quieres preguntarte algo, que sea: ¿para qué?.
Una forma práctica de darle sentido a la vida es ir descubriendo cómo una a una todas las cosas que nos han ocurrido se relacionan inspiradas por un propósito extenso y dándonos cuenta de que tienen sentido y encajan perfectamente en un contexto muy amplio.
Recuerda la pregunta: ¿Para qué?
por Generosa Lombardero | Ene 4, 2015 | Blog
El apego hace que pensar en la pérdida de algo que creemos nuestro nos cause estrés.
Siempre atravesamos las mismas pérdidas: puede ser el de una persona que queremos, el trabajo o el dinero, el de cosas materiales…y siempre llegamos a la misma ansiedad.
Esas situaciones en las que utilizamos el intelecto y éste nos engaña, hace que nos preocupemos de todo y por todo lo que vendrá en el futuro y así comenzamos a generar un montón de dramas en la cabeza que no tienen que ver con la realidad.
Si algo tiene que suceder, va a suceder; el preocuparnos por ello, el pensar en ello, está destruyendo el momento presente.
¿Para qué hacerlo?
¿Para qué sufrir?
¿Para qué angustiarse por un momento futuro cuando se pueden generar otro tipo de emociones que nos alejen del miedo y de la preocupación?
Soltar. Soltar es liberarse.
Liberarse de ese pensamiento que causa dolor.
Es una tarea poco fácil porque no sabemos quienes somos en realidad y creemos que nuestro valor depende de algo externo, de personas, posesiones o que concurran determinadas circunstancias. Nos identificamos tanto con esta idea que la consideramos real y sólo vemos esa realidad. Preferimos el sufrimiento de pensar que vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Aprender a soltar y liberarnos.
Ese es nuestro verdadero propósito.
Confiar, soltar y liberarnos.